177. Un Plan Bastante Elaborado
Siento que el corazón se me detiene por un segundo.
—¿Que yo los ayudé?
—Esa caja que trajiste —dice, señalando hacia el dormitorio— contenía una peluca, ¿verdad? Fue un plan bastante elaborado, tengo que admitirlo.
La comprensión me deja sin aliento.
Lo sabe. Claro que lo sabe.
Y, aun así… está aquí. En mi casa. Tomando vino conmigo, como si no acabara de descubrir que participé en un plan para engañarlo.
—James, yo… —empiezo, sin saber exactamente qué decir.
—No —me interrumpe con suavidad, l