Regresamos a la mansión en silencio.
Rosa no preguntó. Supo que algo me había pasado en el mercado. Me vio la cara pálida, las manos temblorosas, y decidió no insistir. Se lo agradecí en silencio.
Esa noche no dormí. Me quedé sentada en la cama, con las luces apagadas, dándole vueltas a las palabras de aquel hombre. Nikolai Volkov. El hermano mayor. El que no quería guerra.
¿Y si mentía? ¿Y si era una trampa de Iván para sacarme de la mansión?
Pero, ¿cómo sabía el nombre de mi madre? ¿Cómo sabí