Una invitación llegó unos días después.
Un sobre negro. Elegante. Con el sello de una de las familias más antiguas de la Cosa Nostra.
Anunciaban una gala anual.
La reunión donde los hombres más poderosos del crimen organizado italiano se reunían para aparentar civilización mientras decidían el destino de media nación.
—Suena encantador —comenté con ironía.
Ciro ni siquiera levantó la vista del documento.
—Lo odiarás —respondió simple
—Ya sé eso pero... ¿Tenemos que ir?
—Por desgracia, sí.
—En