No encontré a Ciro.
Después de escuchar aquella llamada, después de descubrir lo que planeaban hacerle a Nico, fui directamente al despacho.
Vacío.
Pregunté a uno de los hombres.
—¿Dónde está Ciro?
—Salió con Enzo hace un rato.
Sentí cómo el estómago se me hundía.
—¿Cuándo vuelve?
El hombre se encogió de hombros.
—No lo sé.
No me gustó nada aquella respuesta. Realmente necesitaba verlo con urgencia.
Esperé una hora. Luego otra. Y otra más.
La noche cayó sobre la mansión. Ciro seguía sin regresa