—No estaba pensando en dejarte moverte.
El calor me subió inmediatamente por el cuello después de oír eso.
Pero también sentí otra cosa.
Determinación.
Porque después de todo lo ocurrido en la iglesia, después del miedo, de la sangre y de sentirme completamente vulnerable… necesitaba demostrarme algo.
Y demostrarle algo a él también.
Ciro seguía sujetándome ambas muñecas contra la colchoneta, completamente seguro de que no podía escapar.
Error.
Flexioné ligeramente una pierna buscando apoyo.
Él