(Narrado por Henrik)
Me convocaron a las nueve de la mañana.
El consejo de administración al completo. Doce hombres y mujeres con trajes caros y expresiones neutras, sentados alrededor de la mesa ovalada de la sala de juntas. Mi madre presidía la reunión desde la cabecera, con un vestido negro que le daba aspecto de viuda. Quizás lo era. Viuda de mi obediencia.
—Señores —comenzó, sin preámbulos—. Como saben, en los últimos días han ocurrido acontecimientos personales que amenazan con afectar la