La mañana comenzó tensa.
Lo sentí incluso antes de bajar al comedor.
Había más hombres armados de lo normal recorriendo la propiedad. Enzo hablaba por teléfono con expresión sombría mientras otros revisaban documentos sobre la mesa principal.
Y Ciro…
Ciro parecía hecho de hielo.
Entré al comedor justo cuando uno de sus hombres le entregaba un sobre negro.
—Llegó hace diez minutos —dijo el hombre.
Ciro abrió el sobre sin expresión alguna.
Yo me quedé observándolo desde la puerta.
Sus ojos recorr