Todo estaba pasando demasiado rápido.
Miré hacia el pasillo que llevaba a la habitación de mis hermanos. A esa hora ya estaban en la escuela.
Bajé la vista y respiré hondo.
—Al menos... déjame despedirme de ellos cuando vuelvan.
Mi madre negó con la cabeza.
—No hay tiempo, Laira. La señora Blackwood dejó muy claro que te quieren hoy mismo en la mansión.
Sentí que la garganta se me cerraba.
—Pero son mis hermanos...
—Yo les daré tu recado. Les diré que encontraste un buen trabajo y que estarás