(Narrado por Laira)
Me desperté sabiendo que hoy era el día.
No porque quisiera. Sino porque ya no quedaban más días. El ultimátum de Regina se cumplía esta noche. El calendario de fertilidad que había sobre la mesilla tenía una marca roja en la fecha de hoy. La última. Si no lo hacía ahora, todo se acababa. El dinero. La promesa. El futuro de mis hermanos.
Me quedé tumbada unos minutos, mirando el techo. Henrik dormía a mi lado, con la respiración pausada y el brazo apoyado sobre la almohada.