(Narrado por Ciro)
El viaje duró dos días.
Dos malditos días sin detenerme. Sin dormir. Sin comer apenas. Enzo conducía el primer tramo. Yo conducía el segundo. Detrás, otro coche con cuatro de mis hombres. No necesitaba llevar un ejército. Solo necesitaba llegar.
El paisaje cambió. Las montañas dieron paso al mar. Y al final de una carretera polvorienta, apareció el pueblo.
Cuando finalmente llegamos al pueblo pesquero entendí por qué Viktoria había elegido esconderse allí.
Era pequeño. Muy pe