Sus palabras me hacen darme cuenta de lo que acabo de decir y siento deseos de golpearme la cabeza contra la mesada de la isla por estúpida. Precisamente sabía que no tenía que haber mencionado siquiera esto, porque ya de por sí, J.J. ha dejado claro que desea acercarse a mí, y ahora básicamente le he confesado que, cuando todo acabe, desapareceré de aquí...
Y todo porque su presencia, su compañía, me hace sentir lo suficientemente cómoda como para bajar la guardia. Me siento más estúpida de