Punto de vista de Maverico.
Me dolió ver atenuarse esos hermosos ojos dorados. Armonía pasó junto a nosotros sin expresión; sabía que no quería hacerlo, pero lo hizo igual.
Todos nos volvimos para verla alejarse. Con la cabeza en alto y la espalda recta, sus pasos fueron firmes. Sin embargo, sus manos la delataron: no temblaban, pero tenía los puños apretados.
La habitación estaba en un silencio mortal mientras todos la mirábamos salir de vista. Giré la cabeza y miré a todos en esta sala.
—Nunca