Lo amaba a Mav, y a Melodía. Aunque no fue solo él quien vino a buscarme, fue él en quien pensé al despertarme y antes de acostarme. Incluso durante el día, pensé en él. Nos enviamos mensajes y hablamos todos los días. Incluso vino a la tienda o al sitio de construcción, trayéndome comida y asegurándose de que estaba bien.
El hombre me conocía lo suficiente como para saber que cuando estaba en modo trabajo, me olvidaba de comer o de tomar descansos, así que llegaba a la misma hora todos los días