—¡ARMONÍA! —gritaron y vinieron corriendo como si yo fuera el flautista de Hamelín de estos pequeños diablillos.
—Hola niños, ¿todos conocen a Melodía? —les pregunté y algunos asintieron con la cabeza, mientras otros observaban a Melodía con curiosidad.
—Bueno, ella es mi nueva amiga y su papá es un nuevo miembro aquí. ¿Qué tal si le muestran a Melodía a qué están jugando? —dije, y los niños vitorearon mientras bajaba a Melodía, quien sonreía de oreja a oreja mientras corría a jugar con ellos.
—