Ni siquiera los escuché moverse, estaba demasiado absorta intentando no venirme cuando mis manos y tobillos se sintieron más ligeros al quitarme la venda de los ojos. Parpadee para aclarar mi visión y los vi a ambos de pie, acariciando sus miembros.
—Fóllenme, por favor... —se los supliqué entre gemidos mientras las lágrimas caían de mis ojos. No de dolor, sino de un placer abrumador.
Me quitaron el vibrador y me levantaron mientras sollozaba. Bocas me besaban y manos me acariciaban.
—Joder, Reb