—Imbécil —dije mientras le salpicaba agua y él se reía con más fuerza.
—Los dos te queremos, Rebel. Yo te he amado desde que éramos niños y Dante, él te ha amado desde que empezaste a trabajar en esa cafetería —Dejé de salpicarle y me quedé paralizada. ¿Dante me conocía cuando trabajaba en ese infierno?
—¿Cuándo me viste allí? —Me giré para mirarlo y él me sonrió tímidamente.
—¿Recuerdas a un chico que iba a verte cuando trabajabas? Solo hablabas realmente con él. Nadie más captaba tu atención e