Se levantó y volvió a derribar a Foxy, que se tambaleó, cayendo al suelo una vez más. Cuando vi el brillo del cuchillo en la mano de Ángel, el tiempo pareció detenerse. Observé cómo alzaba el cuchillo, gritando con lágrimas que le surcaban el rostro, luego se le cayó, porque la derribaron empujándola desde un costado. El cuchillo salió volando de su mano y Blaze la sostuvo entre sus brazos, aunque ella forcejeaba, sollozando y llorando.
“¡Déjame ir! ¡Ella necesita morir, maldita sea! ¡Ella neces