Mundo ficciónIniciar sesiónLibro 1 y 2 de la serie de Lycans Reales. ---------------- "¿Es él tu pareja destinada?" Fruncí el ceño y le dije: "¿Qué quiere decir? ¿Usted cree en las parejas destinadas? No sabía que era un romántico, Sr. Bennett". No pude ocultar mi tono burlón. Abrió mucho los ojos, suspiró y dijo: "No tienes idea de lo que estoy hablando, ¿verdad?" _ _______________ Cuando pensó que tenía su vida resuelta, su marido le demostró lo contrario. Poco sabía Emma Spencer que el destino tenía otra vida y otra pareja reservada para ella... O ¿debería esperar parejas? Harem inverso / 4 parejas/ Magia / Traicion / destino / realeza / romance
Leer másMaddison Spencer – Bennett.El día había llegado. Aquel que llevaban semanas planeando y que debía salir perfecto. Este era el día en el que conocería a los 20 candidatos seleccionados por el cofre celestial.Sentí que mi corazón se hundió en mi pecho cuando no leí el nombre de Sokaris en el listado. Mamá me había dicho que, en sus sueños, él estaba disputando el trono, acompañándome. Entonces no lo entiendo. ¿Dónde carajos, está?Suspiré, sentada en mi cama, aún envuelta en la toalla, acariciando inconscientemente mi muñeca. Me la llevé a la boca y sutilmente soplé.Las luces tintinearon y la voz ronca y aterciopelada de Sokaris, invadió mis sentidos diciendo: “Creí que ya no me querías, Suicune… han pasado muchos días sin que me llamaras.”Miles de mariposas batieron sus alas en mi estómago al escuchar su voz y un escalofrío me recorrió la espalda.“¿Sabes lo que está pasando aquí, Sokaris?” —le pregunté sin perder el tiempo. Necesitaba entender por qué su nombre no estaba en el cof
Punto de vista en tercera persona.Dos semanas después…“¡Damas y caballeros! Les damos la más cordial bienvenida a esta transmisión en vivo desde los jardines reales…” —Se escuchaba hablar a la promesa del espectáculo Thomas Coleman, en su transmisión en vivo, mientras el personal del palacio veía la televisión desde la cocina real.Lo cierto es que después de la explosión, se dio a conocer la información del torneo y la familia real, por primera vez en semanas, pudo tener un respiro del escrutinio público. La idea obtuvo mejor aceptación de la que jamás creyeron posible.Desde ese día, los tres principales aquelarres de la sociedad de hechiceros se reunieron para conjurar el cofre celestial, de modo de sellar su magia y que no pudiera ser contaminada ni alterada por nadie. Les tomó una semana entera poder hacerlo. Luego, los alfas se presentaron.Uno a uno, desfilaron por los jardines de palacio, dejando su nombre en el cofre celestial, con la esperanza oculta de ser escogidos. Cada
Maddison Spencer – Bennett.Por un segundo sentí que estaba muerta. Un dolor agudo invadió todo mi cuerpo, mientras que un sonido punzante abatía mis oídos.Intenté reincorporarme, con gran dificultad, mientras veía que Alonso trataba de decirme algo. Podía observar que sus labios se movían, pero no escuchaba nada. Eso me desorientó por completo.Abrí y cerré muchas veces los ojos, con la esperanza de que mi orientación volviera, pero fue en vano. Dado que no pude reaccionar, Alonso me tomó en sus brazos y me cargó hacia otro lugar.Miré a mi alrededor y todos corrían por doquier, mientras nos invadía una gran cortina densa de polvo y escombros. Lo que hace unos minutos era la inauguración de un nuevo orfanato, se convirtió en una escena de una película de guerra.De repente, el sonido volvió.“¡Maddison! Por favor pequeña, ¿me escuchas?” —gritaba Alonso, totalmente desesperado.Puse una mano en su hombro y en un susurro solo dije: “Sí, te escucho.”“¡Oh, gracias Diosa!” —Sonrió mientr
Maddison Spencer – Bennett.Fruncí el ceño, confundida. ¿Qué demonios hacía ella aquí? ¿Quién la invitó? ¿Por qué mamá y Alonso están a la defensiva? ¿Qué estará planeando, ahora?Tengo clarísimo que, si mi tía Wilma está aquí, nada bueno se viene. Aún tengo recuerdos de cuando tenía cinco años y ayudó con mi secuestro. Si bien no recuerdo que haya sido ella la que invadió la cabaña en la que estaba, si recuerdo vívidamente, que fue a mi habitación a verme.Recuerdo, como si fuera ayer, sus palabras… «Jamás permitiré que tú seas la reina, mocosa… No eres nada.»Por lo tanto, nunca he estado feliz de que exista, respire o simplemente esté viva.Me crucé de brazos y dije: “Tía Wilma… ¿Quién te dejó salir del agujero al que llamas hogar?”Abrió mucho los ojos y dijo: “Emma, ¿así es como has criado a esta mocosa insolente? ¿Sin un ápice de respeto por sus mayores?”Sonreí irónica y le dije: “El respeto se gana, Wilma… ¿O acaso no recuerdas lo que me dijiste cuando era una niña y el monstru





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