POV: Elena de Valois
Logramos encontrar refugio en una cueva oculta tras una cascada congelada. El frío era intenso, pero la adrenalina que corría por nuestras venas era más fuerte. Morgana y los demás se habían instalado en la entrada, dándonos a Léo y a mí un rincón de privacidad tras una cortina de musgo y piedra.
Léo estaba sentado contra la pared, volviendo a su forma humana. Su pecho subía y bajaba con violencia, cubierto de sudor, sangre propia y ceniza de los enemigos. Sus ojos todavía