POV: Zoé Dupont
El Sagrario solía ser un lugar de ecos: el chocar del acero, los aullidos de entrenamiento, las risas ásperas de los cazadores. Ahora, el silencio era tan denso que podía escucharse el latido del corazón de los guardias en los pasillos. Pero no era un silencio de paz; era el silencio de una presa que se esconde de un depredador que no comprende.
Caminé por el Gran Salón con Aura de la mano. Mi hija, que apenas debería estar gateando, caminaba con una elegancia inquietante, su ve