Narrado por Luna
La vida en la fortaleza seguía un ritmo sombrío y predecible, pero mi cuerpo había comenzado a traicionar esa rutina con sentimientos que no podía controlar. Por eso, las sensaciones que Alex despertaba en mí eran un torbellino de culpa y confusión en mi mente. Yo seguía siendo la misma chica inexperta que había huido de casa años atrás. Después de todo, mi educación sobre mi propio cuerpo había sido inexistente: mi madre había muerto, y mi padre ciertamente no se preocupaba. E