Narrado por Luna
Los días se transformaron en meses, y los meses en años dentro de aquella fortaleza de piedra y miedo. Yo, que había entrado como una chica asustada de dieciocho años disfrazada de chico, ahora veía mi cuerpo traicioneramente transformarse, amenazando deshacer cada hilo de mi intrincado disfraz.
La peor pesadilla era la visita mensual de mi naturaleza femenina. La menstruación, un recordatorio brutal de quién era realmente. Conseguir absorbentes era una misión casi imposible. S