Alejandro
I. El Desmantelamiento del Último Muro
La noche de la Gala Logos terminó a las 3:00 a.m. a.m., pero la verdadera negociación no comenzó hasta las 3:30 a.m. a.m. Yo me había comprometido a entregarle el Archivo Maestro de la Triple Frontera, la compilación de datos más sensible que existía: cada identidad falsa que Isabella y Elías habían creado, cada cuenta de contingencia que yo no había encontrado, y el mapa completo de vulnerabilidades que habían tejido en mi imperio. Era mi diario de operaciones ilícitas, y dárselo a Isabella era como entregarle una pistola cargada y el código de mi caja fuerte.
Ella me esperó en la sala de operaciones. Aún vestía el traje azul medianoche que había utilizado como un uniforme de combate social, y sus zafiros reflejaban la luz fría de los monitores. Su presencia allí, a estas horas, me recordaba el beso que había escenificado. Un acto de posesión tan crudo y calculado que me había dejado más expuesto que cualquier informe de seguridad.
—El