Alejandro
I. La Ruptura de la Estabilidad Doméstica
La mañana después de la partida de Elías se sintió menos como una victoria y más como la calma tensa que precede a un huracán. La estabilidad que yo había comprado con la liquidación de mi rival era frágil, construida sobre un pacto de honor entre un tirano y su rehén estratégica.
Yo estaba en la cocina, por primera vez preparando el café sin la vigilancia directa de Marta. Isabella estaba en el jardín con Adrián, enseñándole a identificar el canto de un zorzal. Era una imagen de perfecta normalidad que contrastaba violentamente con la realidad.
A las 9:00 a.m. en punto, la alarma se disparó. No fue la sirena estridente de un ataque físico, sino el tono grave y persistente del Protocolo Midas. Midas era el sistema de alerta que rastreaba el flujo de capital negro de Cifuentes, una red de cuentas anónimas utilizada para mover fondos ilícitos.
Corrí a la sala de operaciones. Isabella me siguió, dejando a Adrián al cuidado instantáneo d