Alejandro
I. La Ruptura de la Estabilidad Doméstica
La mañana después de la partida de Elías se sintió menos como una victoria y más como la calma tensa que precede a un huracán. La estabilidad que yo había comprado con la liquidación de mi rival era frágil, construida sobre un pacto de honor entre un tirano y su rehén estratégica.
Yo estaba en la cocina, por primera vez preparando el café sin la vigilancia directa de Marta. Isabella estaba en el jardín con Adrián, enseñándole a identificar el