Alejandro
I. El Vacío del Acero
La mesa del desayuno se había convertido en mi nuevo frente de batalla. Había invertido miles de millones en fortificar la mansión contra los ataques externos: drones, satélites, comandos de élite. Pero nadie me había preparado para el ataque silencioso de la convivencia.
El Protocolo Estasis había terminado. Isabella, ya no confinada a una sola sala, tenía acceso limitado a la mansión. Esta mañana, se sentó frente a mí en la mesa de nogal, vestida con ropa de li