Isabella
I. La Sala de Reestructuración
La sala de guerra de Alejandro Cifuentes se había transformado. Ya no era un puesto de mando para la caza, sino un estudio de ingeniería social y financiera. Las pantallas, antes llenas de coordenadas marítimas y gráficos de stock, ahora mostraban planos arquitectónicos de propiedades remotas, flujos de capital cifrado y matrices de riesgo geopolítico.
Yo estaba sentada en el centro, rodeada por el Acero de Alejandro, pero sosteniendo el plano de la nueva vida de su rival.
—Elías Moreau no puede simplemente desaparecer, Alejandro —dije, deslizando un plan de identidad detallado a través de la mesa. El documento era un manifiesto de 40 páginas, meticulosamente investigado—. Si borras a un hombre de su calibre de la faz de la tierra, solo creas un mártir y atraes a los cazadores de fantasmas. Él debe transformarse.
Alejandro, de pie detrás de mí con las manos cruzadas, proyectaba una sombra tensa sobre los documentos. Su rostro reflejaba la aversi