Isabella
—Te ves tan linda hoy bebé ¿Por qué cada vez sigues poniéndote mucho más bonita? —Alejandro apretó mi cintura fuertemente haciéndome soltar un pequeño gemido.
Sin duda no estaba en mis planes una escena candente en medio de la oficina de Alejandro en pleno horario laboral, sin embargo, debo admitir que cada vez que nos vemos a los ojos siento que un enorme fuego crece en mi interior y no puedo negarme a seguir mis instintos. Creo que a él le pasa igual, y es eso lo que más me gusta de