Despierto en la total oscuridad con el olor a moho y a óxido a mi alrededor, con la cabeza doliéndome, como si tuviera una mala resaca.
Pero, no estoy sola, porque hay alguien que me está mirando directamente, una loba, para ser más específica, quien tiene las cejas levantadas y los brazos entrecruzados sobre su pecho, como si yo le debiera algo.
― ¿A dónde estoy? ―le pregunto y me doy cuenta de que mi lengua se siente como una lija― ¿y quién demonios eres tú? ―le exijo, levantándome perezosame