Cesar y Daniel, quienes me estaban siguiendo muy de cerca, flanqueándome para protegerme, ahora están deteniéndose casi en seco, al ver que estoy frenando, para darle la cara a estos dos, a quienes ya va siendo hora de que eliminemos, porque, si escuché bien al Lúcian, debe andar uno de los Barnes dándole vueltas a la casa de la manada y, si se da cuenta de que me he escabullido, pues, puede que venga a darme casa, lo cual no supondrá nada bueno, a pesar de que Cesar y Daniel están conmigo, ya