Gabriel pasaba durante su ronda y entró a echar un vistazo.
Mateo tenía antojo de fruta, así que Gabriel le peló dos manzanas y se las dejó en un plato a un lado.
Cuando se disponía a salir, Mateo levantó la mirada.
—Gabriel, mañana no te molestes en traerme comida. ¡Regi va a encargarse!
Al oír el nombre «Regi», Gabriel se detuvo en seco y su expresión se endureció.
—¿Acababas de hablar con ella?
Mateo asintió, con una sonrisa.
—Sí, me transfirió $2000 y hasta me pidió disculpas por WhatsApp. M