Elena Márquez no pudo evitar una punzada de decepción al oír la respuesta de Mateo.
«¡Qué considerada ni qué nada!»
«Claramente tiene otras intenciones.»
Elena volteó a ver al médico a su lado, pensando en él y en esa Regina…
—Doctor Solís, ¿y qué tal cocina la señorita Morales?
Gabriel observó los dos termos con una expresión que denotaba fastidio.
—Normal.
—¿Y a usted le gustan las mujeres que saben cocinar?
A Elena no le gustaba cocinar, pero si a Gabriel le agradara, ella estaría dispuesta a