Regina se mordió el labio.
—¿Y ahora qué se supone que haga?
—¿Todavía quieres andar con él?
La mente de Regina era un torbellino. Si insistía, estaba segura de que él no le daría otra oportunidad.
Pero la idea de renunciar, de sólo cortar por lo sano y marcar distancia, le dejaba un hueco en el pecho.
Su silencio le dio a Andrea la respuesta que necesitaba.
—Daniel y yo también nos hemos peleado un montón de veces, ¡tú bien lo sabes!
Regina recordó el incómodo encuentro de hacía unos días, y un