La puerta del probador se abrió. Sebastián escuchó el ruido y, al levantar la vista, lo primero que reflejaron sus ojos fue un asombro absoluto.
Regina salió del probador, con una de las empleadas sosteniéndole la cola del vestido. Sebastián dejó la revista sobre la mesa, se puso de pie y se acercó a ella. Su asombro inicial se transformó en una sonrisa mientras la observaba sin parpadear.
—Estás preciosa.
Las empleadas, que por supuesto reconocieron al famoso actor, secundaron el cumplido con m