Era viernes. La familia de la Vega celebraba el primer cumpleaños de su hijo en el Gran Hotel Monarca, el edificio más emblemático de la ciudad.
Cuando Alicia entregó la invitación y entró con su hija y su futuro yerno, el salón ya estaba repleto de invitados. Cerca de la entrada, la señora Luna conversaba con un grupo de mujeres. Vio a Alicia en cuanto llegó y alzó la voz.
—¡Por fin llegas! Llevo media hora esperándote, ya pensaba que no venías.
Las demás se giraron al escucharla y vieron a Ali