Al ver a la madre adoptiva de Regina buscándolo, Sebastián ya se imaginaba para qué venía. Pero al escuchar sus palabras, no pudo evitar que se le tensaran las manos.
—Regi ya aceptó casarse conmigo.
—Lo sé.
Alicia sonrió imperceptiblemente.
—Mi hija me lo contó. Pero su padre y yo nos oponemos. ¿No te lo dijo?
Sebastián se mordió el labio.
—Lo que pasó entre tú y Beatriz es un secreto a voces en la alta sociedad. Si Regina se casa contigo, vivirá bajo esa sombra. Espero que entiendas mi preocup