Sebastián observó cómo la expresión de Regina cambiaba y se mordió el labio.
—¿No quieres que nos casemos mañana?
—Es que mañana es muy precipitado —respondió ella con sinceridad.
Lo miró fijamente.
—Leo me dijo que todavía tienes dos años de contrato con Wonder Cinema Productions. Tienes patrocinios y, si nos casamos, me preocupa que te cause más problemas. Y tus fans…
—¡Me dan igual los fans! —la interrumpió, molesto—. ¡La única que me importa eres tú!
Sabía que, entre sus seguidoras y ella, él siempre la elegiría sin dudarlo. Decidió intentar convencerlo con otro argumento.
—Casarnos es una decisión muy importante. Tenemos que avisarle a Leo y también a nuestros papás, ¿no crees?
Al escuchar la palabra “padres”, la mirada de Sebastián perdió su brillo.
—Tus papás no me van a aceptar —dijo en voz baja.
Regina acababa de contarle que su mamá le había organizado una cita. Sebastián era consciente de que ninguna familia decente aceptaría a un yerno con un pasado como el suyo. Sabía que