—¿Casarnos?
Regina se quedó paralizada, con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa. Sebastián la abrazó con fuerza por la cintura, como si quisiera fundirla con él.
—Cásate conmigo, por favor.
Los labios de ella se movieron, pero ninguna palabra logró escapar de su garganta. Tras un momento de silencio, la esperanza de Sebastián se fue apagando y la soltó.
—Vete.
Se dio la vuelta, dándole la espalda.
—Y no regreses —dijo con un tono indiferente.
Sabía que lo mejor para él era que se ale