Sebastián la abrazó con más fuerza, su voz sonaba suplicante, casi desesperada.
—Por favor, no terminemos, ¿sí? Puedo dejar de ser famoso. Ahorita mismo publico que me retiro. Te juro que no va a haber más paparazzi. Podríamos salir y tener citas como cualquier pareja normal…
Regina lo interrumpió.
—No es tu culpa. Soy yo la que no te merece.
Cerró los ojos y su voz salió con dificultad.
—Hay algo que no te confesé. Sabes que estuve casada, pero antes… estuve embarazada. Y lo perdí. Murió dentro