Regina no dijo nada. Sebastián la miró y le dijo en voz baja:
—Tu pasado no es algo de lo que debas avergonzarte, es solo una parte de tu vida.
Hizo una pausa y, con una mirada sombría, añadió:
—Todo el mundo tiene un pasado. Yo también.
Regina frunció los labios.
—Pero ¿no se supone que nunca has tenido novia?
Sebastián guardó silencio por un instante antes de preguntar de repente:
—Si yo también tuviera un pasado, si te enteraras… ¿te molestaría? ¿Terminarías conmigo por eso?
Regina negó sin siquiera pensarlo. Su respuesta fue inmediata:
—No.
—Entonces, si tú no terminarías conmigo por mi pasado, ¿cómo podría yo aceptar que terminemos por el tuyo? ¿No crees que eso es ser muy injusta?
Regina se quedó sin respuesta. No esperaba que usara sus propias palabras en su contra. Al ver la tensión de él, su clara desaprobación, Regina sostuvo su mirada, pero ya no con tanta seguridad.
Movió los labios para decir:
—Pero tú eres famoso. Si estás conmigo...
Sebastián la interrumpió. Sacó su celu