En punto de las cinco, Sebastián llamó. Regina estaba sentada junto a la ventana de una cafetería cerca de su estudio. En cuanto vio un Ferrari acercarse, tomó su bolso y se levantó para salir.
Una vez en el carro, se abrochó el cinturón y le dio la dirección. Sebastián introdujo la ruta en el navegador. Durante el trayecto, Regina le explicó la relación que tenía con los señores Valderrama. Él asintió.
—No te preocupes, me portaré a la altura.
Se sintió aliviada de que no le preguntara sobre su familia biológica. Sin embargo, recordó el escándalo que se había armado con la película y supuso que él ya habría visto todas las publicaciones.
***
Alicia ya llevaba un rato en casa esperando y, por su insistencia, Javier también había salido temprano de la oficina. Se escucharon pasos apresurados en la entrada. Doña Carmen entró muy contenta.
—Señor, señora, ¡llegó la señorita Regina!
Alicia se levantó y salió. Javier la siguió. Sebastián Rivas estacionó el carro en el patio y ambos bajaron.