Al escuchar esas palabras, a Regina se le detuvo el corazón por un instante. Sabía que Sebastián le pediría algo así tarde o temprano, sobre todo después de la declaración que le había hecho en pleno concierto. No podía fingir que nada había pasado.
Mientras observaba la ansiedad y nerviosismo de él, su mirada bajó hasta el collar de plata que él llevaba, cuyo dije era una pequeña cerradura. Era un diseño que él mismo le había encargado.
Le había dicho que quería un juego de collares de pareja p