La cara de Mariana se transformó.
—Para empezar, yo nunca le pedí nada de esto. Ustedes me lo impusieron. Si pudiera elegir, no querría nada. Yo puedo ganar mi propio dinero. Lo único que quiero es una mamá de la que pueda sentirme orgullosa. Quiero tener una vida normal. No quiero que me estén señalando como la hija de la amante. ¡Solo quiero vivir con dignidad!
Hablaba cada vez más rápido, con una agitación creciente y puro rencor en la mirada.
—¿Sabes por qué hice esta película? Porque quiero