Alicia se quedó a dormir con su hija y no se fue sino hasta la mañana siguiente, después de que desayunaran juntas. Regina la acompañó al elevador. Esperó a que las puertas se cerraran y la cabina descendiera antes de darse la vuelta para regresar al departamento.
Cerró la puerta y se dejó caer en el sofá. Se abrazó las rodillas, hundiendo la cara entre los brazos. Las palabras que le habían dicho resonaban en su cabeza, y con ellas, el recuerdo de su madre…
"Ninguna mamá en este mundo quiere ma