En realidad, fue una pregunta inútil.
Gabriel tenía una actitud sombría; le costaba aceptar el hecho de que Regina tuviera novio. Ella le había dicho que le gustaba. Se negaba a creer que sus sentimientos hubieran desaparecido tan deprisa.
Sin embargo, su mamá había visto a ese tipo y le había contado que ella iba tomada de su mano.
Cada vez que pensaba en ello, sentía que se le revolvían las entrañas de pura angustia.
—No importa que tenga novio. No están casados, solo tienes que recuperarla. Y