Regina logró recomponerse y decidió que, de todas formas, iría a la tienda. Con el evento de la próxima semana, había mucho trabajo acumulado y no podía permitir que un imbécil afectara su desempeño profesional.
Respiró un par de veces frente al espejo, tomó su bolso y su celular. Pero justo cuando iba a salir, el celular sonó.
Era una llamada de Andi. Regina contestó.
—¿Ya tienes novio? —le dijeron del otro lado de la línea en cuanto descolgó.
Regina se quedó pasmada un segundo.
—¿Cómo sabes?
—