La respuesta provocó que la expresión de Gabriel se volviera seria, y cualquier palabra para intentar salvar la situación se le quedó atorada en la garganta.
—¿No habías dicho que te gustaba?
Aunque le dirigió la pregunta a Regina, la lanzó con la clara intención de que Maximiliano la escuchara.
A él se le transformó la cara por un instante, pero logró contenerse y mantener la compostura frente a su rival.
Ella se mordió el labio.
—Que me gustaras antes no significa que me sigas gustando ahora.