Los señores Solís eran excelentes suegros. La abuela de Gabriel también era una gran persona. Si él no la hubiera engañado, su vida habría sido muy feliz.
Pero los hubiera no existen.
—Ese es mi problema.
Él torció los labios.
—La señora Valderrama se lleva muy bien con mi mamá. Si nos divorciamos, mi mamá me va a matar.
—O sea, vienes con mil excusas para no divorciarte, ¿de eso se trata?
Estaba furiosa. Sabía que él había estado de viaje por trabajo y decidió ser comprensiva. Durante toda esa