El divorcio tenía a Regina con la cabeza hecha un lío, tanto que no podía concentrarse en el trabajo. Al llegar a casa, después de terminarse la sopa que había pedido para llevar, se puso a buscar en internet el procedimiento para una demanda de divorcio.
Su ansiedad aumentó al leer que los tribunales, por lo general, no concedían el divorcio en la primera instancia y que debía esperar seis meses después de la sentencia para poder presentar una segunda demanda.
Justo en ese momento, sonó su celu