Eran cinco en total.
—¿Cuál te gusta más?
A Regina se le congeló el cerebro y se volteó para verla, confundida.
—¿De qué hablas?
Andrea sabía que su amiga no estaba acostumbrada a estas cosas, así que les hizo una seña a los muchachos. Los cinco empezaron a lucirse: unos cantaban, otros bailaban y no faltaba quien les sirviera las bebidas. Uno hasta resultó ser comediante.
Lo hacía bastante bien, y con sus gestos exagerados, resultaba muy cómico.
Al final, no pudo evitar reírse.
Verla sonreír fu