Esa noche, Regina no durmió muy bien. Se despertó tres veces y la habitación desconocida todavía le resultaba extraña.
Se levantó antes del amanecer y, casi por inercia, tomó el celular y revisó sus mensajes.
Vio la foto de perfil del contacto que tenía guardado como "Esposo", pero no había ningún mensaje nuevo.
Abrió el chat. La conversación seguía detenida en la de anteanoche.
Se sintió decepcionada. Quizás él estaba demasiado ocupado y ni siquiera tenía tiempo de pensar en ella. Pero, en real